Origen del mito El mito es un intento de ordenar simbólicamente el mundo, ya que es un relato oral o escrito, para dar sentido a lo que aparentemente no lo tiene, al mismo tiempo que constituye una forma de vinculación con lo trascendente y sobre todo, al menos así aparece en todos los relatos de mitos del origen, como una respuesta a una vivencia traumática, una cauterización de heridas narcisistas (imaginarias). Lo no sabido, lo imposible, lo siempre que subyace en la mente de los humanos cuando se preguntan por su forma de existencia y la del mundo en que vive, adquiere significado y sentido por medio del relato simbólico y así el sujeto construye imaginariamente su realidad. Es una respuesta al enigma de lo real que constituye lo desconocido del origen. El mito construye, ordena, relata y transmite algo que permanece y es inmodificable (mito del eterno retorno M. Eliade) y que se recrea cada vez que se repite a la vez que se transmite. Origen del LEYENDA
Leyenda viene del latín legenda («lo que debe ser leído») y es, en origen, una narración puesta por escrito para ser leída en voz alta y en público, bien dentro de los monasterios, durante las comidas en el refectorio, o dentro de las iglesias, para edificación de los fieles cuando se celebra la festividad de un santo. En ellas la precisión histórica pasa a un segundo plano para resaltarse la intención moral o espiritual (en las hagiografías o leyendas hagiográficas o piadosas, cuyo más conocido testimonio es La leyenda dorada de Jacopo della Vorágine).
Ese es el significado que da a la palabra el maestro Gonzalo de Berceo, cuando en Milagros de Nuestra Señora habla de "todas las leyendas que son del Criador" y en otros pasajes, aunque también alude ocasionalmente a leyendas de forma más general; en otros autores el significado de la palabra se extiende a lecturas no solamente piadosas. Su significado posterior se profaniza como lectura de algo no ajustado estrictamente a la historia y con valor poético. Es durante el Romanticismo cuando la leyenda se vuelve sinónima de lo conocido en el siglo XIX como "tradición popular".
El mito es un intento de ordenar simbólicamente el mundo, ya que es un relato oral o escrito, para dar sentido a lo que aparentemente no lo tiene, al mismo tiempo que constituye una forma de vinculación con lo trascendente y sobre todo, al menos así aparece en todos los relatos de mitos del origen, como una respuesta a una vivencia traumática, una cauterización de heridas narcisistas (imaginarias).
Lo no sabido, lo imposible, lo siempre que subyace en la mente de los humanos cuando se preguntan por su forma de existencia y la del mundo en que vive, adquiere significado y sentido por medio del relato simbólico y así el sujeto construye imaginariamente su realidad. Es una respuesta al enigma de lo real que constituye lo desconocido del origen.
El mito construye, ordena, relata y transmite algo que permanece y es inmodificable (mito del eterno retorno M. Eliade) y que se recrea cada vez que se repite a la vez que se transmite.
Origen del LEYENDA
Leyenda viene del latín legenda («lo que debe ser leído») y es, en origen, una narración puesta por escrito para ser leída en voz alta y en público, bien dentro de los monasterios, durante las comidas en el refectorio, o dentro de las iglesias, para edificación de los fieles cuando se celebra la festividad de un santo. En ellas la precisión histórica pasa a un segundo plano para resaltarse la intención moral o espiritual (en las hagiografías o leyendas hagiográficas o piadosas, cuyo más conocido testimonio es La leyenda dorada de Jacopo della Vorágine).
Ese es el significado que da a la palabra el maestro Gonzalo de Berceo, cuando en Milagros de Nuestra Señora habla de "todas las leyendas que son del Criador" y en otros pasajes, aunque también alude ocasionalmente a leyendas de forma más general; en otros autores el significado de la palabra se extiende a lecturas no solamente piadosas. Su significado posterior se profaniza como lectura de algo no ajustado estrictamente a la historia y con valor poético. Es durante el Romanticismo cuando la leyenda se vuelve sinónima de lo conocido en el siglo XIX como "tradición popular".